Voces de vidrio, el algoritmo calla, somos el pulso.
Para mí, con este haiku quiero expresar que nuestras voces son frágiles, como de cristal, y que la tecnología o los algoritmos pierden importancia por un momento. Al final, lo que de verdad importa somos nosotros, las personas, porque somos los que damos vida a todo.
La imagen quiere decir que, aunque hoy vivimos muy vigilados o influenciados por la tecnología (como si fuera un gran ojo que todo lo ve), en el fondo la sociedad sigue formándose gracias a las personas y a los caminos reales que cada una recorre en su vida.

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